domingo

ilustración: Fernando Vicente
UN ARTE
El arte de perder no es muy difícil
tantas cosas contienen el germende la pérdida, pero perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder las llaves de las puertas, las horas malgastadas.
El arte de perder no es muy difícil.
Después intenta perder lejana, rápidamente: lugares, y nombres, y la escala siguiente de tu viaje.
Nada de eso será un desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron la última o la penúltima de mis tres queridas casas.
El arte de perder no es muy difícil.
Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no ha sido un desastre.
Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto que amo) me podré engañar. Es evidenteque el arte de perder no es muy difícil, aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.
Elizabeth Bishop


jueves


y otro relacionado con el anterior http://www.sietedioptrias.es/

y ahora me voy a la cama, la gripe no me deja concentrarme en nada por mucho tiempo...odio estar mala



otro descubrimiento de hoy http://www.ene13.net/ tienen que echarle un vistazo...




Mirar lo que encontré en la web Artespain.com que habla de la gran exposición de retratos del siglo XX de Vanity Fair Portraits-Photographs 1913-2008 en la National Portrait Gallery de Londres. A Jane Harlow retratada por George Hurrel, 1934


Siempre acabamos llegando a donde nos esperan. Libro de los itinerarios


muestra

domingo

jueves

un par de fotos más del viaje...en fin estaré monotema una temporada me temo


baby, baby, it´s a wild world



domingo

Un hombre en la oscuridad


una de las novelas que me leí en el viaje...Un hombre en la oscuridad de Paul Auster...y como siempre no me decepcionó...me gustan sus diálogos y la forma de describir las cosas comunes...el día a día...lo que nos puede pasar a cualquiera por la cabeza...sin darle demasiadas vueltas...


Mientras el peregrino mundo sigue girando...


"De ese modo prosiguen Brick y Flora el ritmo de su insignificante vida conyugal, esa vida insignificante a la que ella lo ha atraído de nuevo con el sentido común de una mujer que no cree en otros mundos, que sabe que solo existe la realidad presente de la que forman parte esencial la anestesiante rutina, las breves trifulcas y las preocupaciones económicas, que intuye que a pesar de los dolores, el tedio y las decepciones, nunca estaremos más cerca del paraíso de lo que estamos en este mundo. Tras las horribles horas pasadas en Wellington, eso es también lo único que quiere Brick, la ajetreada inercia de Nueva York, el cuerpo desnudo de su pequeña Flora, su trabajo de Gran Zavello, su hijo nonato creciendo de manera invisible a medida que pasan los días...



el viaje...




















Cuentos de Tokyo

- La vida es decepcionante, ¿verdad?

- Quiero que seas feliz, dice el anciano...